1. Descubrimiento y alcance
Reuniones iniciales, analisis, lectura de materiales, definicion de objetivos, preguntas al cliente y preparacion de una propuesta clara.
Antes de poner precio necesitas saber que esfuerzo estas vendiendo. Una estimacion de horas no sirve para encorsetarte, sino para detectar tareas invisibles, revisiones, gestion y riesgos antes de comprometer un precio cerrado.
La mayoria de errores no vienen de calcular mal una tarea tecnica aislada, sino de olvidar todo lo que rodea al trabajo: llamadas, cambios de criterio, preparacion, pruebas, correcciones, comunicacion, subida a produccion o pequenos bloqueos con terceros.
Por eso conviene estimar el proyecto como un conjunto de fases. La cifra final no tiene que ser perfecta, pero si debe ser suficientemente honesta como para no convertir un presupuesto aceptado en semanas de margen perdido.
Reuniones iniciales, analisis, lectura de materiales, definicion de objetivos, preguntas al cliente y preparacion de una propuesta clara.
Diseno, desarrollo, configuracion, contenidos, automatizaciones o cualquier bloque central que entregue el resultado prometido.
Cambios, QA, pruebas en movil, ajustes finales, documentacion, entrega, publicacion y acompanar al cliente en el cierre.
Si el total te parece demasiado alto, no lo escondas reduciendo horas sin criterio. Revisa alcance, fases, entregables o nivel de acabado. Esa conversacion protege mas margen que prometer una cifra bonita.
El buffer no es una excusa para inventar precio. Es una proteccion ante incertidumbre. Si el alcance es claro y el cliente decide rapido, puedes trabajar con un margen menor. Si hay muchas personas opinando, dependencias externas o objetivos poco definidos, el buffer debe subir o el proyecto deberia separarse por fases.
Para proyectos conocidos, alcance claro y pocas revisiones.
Para proyectos con decision compartida, contenidos pendientes o varios ajustes.
Para alcance difuso, integraciones, urgencias o alta dependencia del cliente.
Cuando ya tienes el total de horas, el siguiente paso es convertirlo en una cifra rentable. No basta con multiplicar por una tarifa aleatoria: revisa tu objetivo mensual, horas facturables reales, costes, reserva fiscal, margen y si el IVA va aparte.
Si el resultado queda lejos de lo que el cliente esperaba, puedes reducir alcance, partir el trabajo en fases o proponer un primer bloque de discovery. Lo peligroso es bajar el precio manteniendo las mismas horas y el mismo nivel de exigencia.
Accede al kit con plantilla de presupuesto, estructura de propuesta comercial y checklist para revisar horas, alcance, revisiones y margen antes de enviar la oferta.
Divide el proyecto por fases, estima cada bloque por separado, suma reuniones, gestion, revisiones, QA y entregables, y despues aplica un buffer segun la incertidumbre del alcance.
En proyectos claros suele bastar un 10% o 15%. Si hay incertidumbre, dependencias externas o muchas revisiones, puede tener sentido trabajar con un 20% o 30% y separar extras.
No siempre. Puedes usar las horas como calculo interno para proteger margen y presentar al cliente un precio cerrado con alcance, entregables, revisiones y exclusiones claras.