1. Define tu referencia mensual
Parte de lo que necesitas sostener cada mes entre neto, gastos y reserva fiscal. Esa cifra te da la base económica del negocio, no solo del proyecto.
Si cierras proyectos por precio fijo, no te basta con poner una cifra que suene razonable. Necesitas una referencia para saber si ese proyecto cubre tu tiempo real, tus costes, los cambios de alcance y el margen que esperas conservar.
Aunque cierres un proyecto con precio fijo, sigues necesitando una referencia por hora. No para vender por horas, sino para comprobar si el encargo te deja margen real o si te estás metiendo en un trabajo poco rentable.
La base sana suele ser esta: primero calculas cuánto necesitas facturar al mes para sostener tu actividad; después divides esa cifra entre tus horas facturables reales; y por último aplicas esa referencia al proyecto con horas estimadas, buffer, costes directos y margen.
Parte de lo que necesitas sostener cada mes entre neto, gastos y reserva fiscal. Esa cifra te da la base económica del negocio, no solo del proyecto.
Introduce las horas estimadas, añade un buffer de revisiones y suma los costes directos que no deberías absorber tú.
El mínimo te dice hasta donde puedes bajar sin comerte el margen. El recomendado te da espacio para negociar sin desprotegerte en cuanto aparezcan cambios o fricción.
El resultado suele ser el mismo: proyectos que sobre el papel parecen razonables pero que al terminar dejan menos margen del esperado o te obligan a regalar horas.
En nuestro caso de web corporativa, la base interna es 35,63 € por hora. Con 32 horas estimadas, un 15% de reserva y 90,00 € de costes directos, el mínimo sale en 1401,00 €. La propuesta con un recargo del 10% sería de 1541,10 €, sin IVA.
Si el cliente ofrece 1200,00 €, faltan 201,00 € incluso para cubrir el mínimo de este escenario. Manteniendo la misma base por hora y los costes directos, habría que eliminar alrededor de 5,7 horas del alcance previsto para no bajar de ese suelo. Eso podría significar menos páginas, una fase posterior o menos trabajo de diseño, pero no prometer lo mismo por menos dinero.
Esta guía te da el marco. La calculadora te ayuda a probar números concretos con objetivo mensual, costes fijos, horas facturables, horas del proyecto, buffer, margen e IVA para obtener una referencia mucho más útil que un precio improvisado.
Y si ya tienes clara la cifra pero quieres presentarla mejor, puedes apoyarte también en la plantilla de presupuesto freelance para ordenar alcance, revisiones, pagos y exclusiones.
Si tu duda concreta gira en torno a webs corporativas, landings o proyectos similares, puedes apoyarte también en la guía sobre cuánto cobrar por una página web freelance.
Empieza por tu objetivo mensual, suma gastos y reserva fiscal, reparte esa cifra entre tus horas facturables reales y después lleva esa referencia al proyecto con horas estimadas, buffer y costes directos.
Puedes cerrar por proyecto, pero te conviene conocer tu referencia por hora para validar si el precio cerrado te deja margen o si estás vendiendo demasiado barato.
Como mínimo debería contemplar tiempo estimado, revisiones, costes directos, margen, condiciones de alcance, forma de pago e IVA cuando aplique.
Si ya tienes claro el enfoque, el siguiente paso útil es probar un caso real en la calculadora y ver dónde queda tu precio mínimo defendible y tu zona recomendada.