Anticipo inicial
Sirve para reservar agenda, validar compromiso y cubrir el arranque. En proyectos cerrados, pedir una parte antes de empezar suele ser una práctica razonable.
Un presupuesto freelance no debería limitarse a decir cuánto cuesta el proyecto. También debe explicar cómo se paga, cuando se factura, qué entrega queda asociada a cada hito y qué pasa si el cliente retrasa materiales, aprobaciones o pagos.
El precio puede estar bien calculado y, aun así, el proyecto puede salir mal si el pago queda difuso. Cuando no hay anticipo, hitos ni plazos, todo el riesgo financiero cae del lado del freelance: reservas tiempo, empiezas a producir y esperas que el cliente pague al final sin fricciones.
Las condiciones de pago convierten el presupuesto en un acuerdo operativo. No solo protegen caja: también ordenan el ritmo del proyecto, reducen cambios improvisados y evitan que una entrega grande dependa de una sola factura final.
Sirve para reservar agenda, validar compromiso y cubrir el arranque. En proyectos cerrados, pedir una parte antes de empezar suele ser una práctica razonable.
Encajan cuando hay fases claras: descubrimiento, diseño, desarrollo, revisión, entrega o publicación. Cada hito debe tener entregable y factura asociada.
Puede quedar ligado a la entrega final, pero no conviene que concentre todo el proyecto. Si el pago final pesa demasiado, el riesgo aumenta.
Puedes adaptar el reparto según tamaño y confianza, pero una estructura simple suele funcionar mejor que una condición vaga. Lo importante es que el cliente sepa que empieza, que se entrega y cuando se factura.
No hay una única fórmula universal, pero sí patrones sanos. En un proyecto pequeño puede bastar un anticipo y un pago final. En uno mediano o grande, los hitos reducen riesgo y ayudan a que el proyecto avance con menos tensión.
50% al aceptar el presupuesto y 50% antes de la entrega final o publicación.
30% al inicio, 40% al aprobar una fase intermedia y 30% antes de la entrega final.
Anticipo inicial y facturación por hitos mensuales, entregables o bloques de avance.
No hace falta llenar la propuesta de lenguaje duro. Basta con una redacción clara: porcentaje o importe de anticipo, fecha o condición de cada pago, plazo de vencimiento, que se entrega en cada fase y qué ocurre si el proyecto se pausa por falta de materiales o aprobaciones.
Si el cliente pide cambiar las condiciones, puedes negociar el reparto, pero no conviene eliminar toda protección. Si bajas el anticipo, reduce alcance inicial o divide antes el proyecto en hitos.
Incluye plantilla de presupuesto, estructura de propuesta comercial y lista de comprobación para revisar alcance, pagos, revisiones e IVA antes de enviar una oferta.
Conviene indicar anticipo, pagos por hitos o entregas, plazo de pago de cada factura, qué ocurre si el cliente retrasa materiales o aprobaciones, y cuando se entrega el trabajo final.
Depende del proyecto y del riesgo. En proyectos cerrados suele ser razonable pedir un anticipo antes de empezar, por ejemplo un 30% o 50%, y completar el resto por hitos o antes de la entrega final.
Cobrar por hitos protege mejor tu caja y reduce riesgo. Cobrar todo al final solo suele tener sentido en encargos pequeños, clientes de mucha confianza o trabajos de muy bajo riesgo.
No elimina el riesgo, pero ayuda a pedir un anticipo, definir hitos, limitar las entregas finales hasta el pago, dejar las condiciones por escrito y parar el trabajo si hay facturas vencidas.