Catálogo y contenidos
No es lo mismo configurar diez productos simples que preparar categorías, atributos, variaciones, fichas, imágenes, textos, filtros y carga inicial de catálogo.
Una tienda online no es una web con carrito pegado al final. Tiene catálogo, pagos, envíos, emails, impuestos, pruebas y una responsabilidad comercial mayor. Si la presupuestas como una web normal, es fácil quedarte corto.
El precio no depende solo del número de páginas. En ecommerce pesan el catálogo, los productos variables, impuestos, cupones, métodos de envío, pasarelas, emails, pruebas de compra, analítica y pequeños ajustes que aparecen durante la puesta en marcha.
Por eso conviene separar el presupuesto inicial del soporte posterior. Construir la tienda es un proyecto cerrado; mantenerla, revisar incidencias y hacer mejoras recurrentes debería ser una cuota aparte.
No es lo mismo configurar diez productos simples que preparar categorías, atributos, variaciones, fichas, imágenes, textos, filtros y carga inicial de catálogo.
Pasarela de pago, reglas de envío, zonas, impuestos, facturas, emails y pruebas de checkout necesitan tiempo propio. Si no lo incluyes, suele salir como urgencia.
CRM, analytics, píxeles, email marketing, ERP, marketplaces o herramientas externas cambian el riesgo. Cada integración debe tener alcance, pruebas y responsabilidad definidos.
Después usa la calculadora para convertir horas, costes y margen en un suelo interno. Ese suelo no tiene por qué ser el precio final, pero te ayuda a no negociar desde una cifra demasiado baja.
En la propuesta conviene separar tres bloques: construcción de la tienda, puesta en marcha y soporte posterior. Si mezclas todo en un único precio, el cliente puede asumir que cualquier incidencia, cambio de producto o ajuste comercial está incluido durante meses.
Puedes incluir un período corto de garantía para errores del trabajo entregado, pero conviene separar mantenimiento, nuevas mejoras, carga de productos y cambios de alcance.
Si después de publicar la tienda el cliente quiere soporte recurrente, separa esa cuota del presupuesto inicial y revisa mantenimiento web para ecommerce. Así no conviertes el proyecto cerrado en disponibilidad indefinida.
Si la tienda necesita una página de captación para anuncios o lanzamiento, puedes contrastar esa pieza con landing page para Google Ads.
Recibe una plantilla, una estructura de propuesta y una lista de comprobación para revisar alcance, revisiones, extras y margen antes de enviar una tienda online.
Depende del catálogo, la plataforma, pasarelas de pago, métodos de envío, integraciones, diseño, contenidos, pruebas, formación, revisiones y soporte posterior. Conviene calcular primero un mínimo interno y después separar extras.
No. Una tienda online suele tener más riesgo técnico y comercial porque incluye pagos, pedidos, catálogo, emails transaccionales, impuestos, envíos y posibles integraciones. Ese esfuerzo debe aparecer en horas, buffer y margen.
Carga masiva de productos, integraciones avanzadas, migraciones, SEO ecommerce, automatizaciones, mantenimiento mensual, fotografía, copywriting extenso y optimización de conversión suelen presupuestarse aparte si no están definidos desde el inicio.