1. Estructura y contenido
Inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, casos, legales o blog no pesan igual. Si también ordenas textos y mensajes, esa parte debe aparecer en el precio.
Una página web profesional no debería cobrarse como una tarea rápida si incluye estructura, contenidos, formularios, versiones responsive, revisiones, pruebas y soporte de lanzamiento. Para poner precio con criterio, primero hay que separar el alcance real del proyecto.
El precio cambia cuando hay que ordenar el mensaje, decidir estructura, preparar secciones, adaptar la versión móvil, configurar formularios, probar enlaces, revisar rendimiento, coordinar contenido y entregar una web lista para usar. Todo eso consume tiempo aunque no siempre se vea en el resultado final.
Si solo cobras por número de páginas, es fácil que dejes fuera reuniones, revisiones, cambios de textos, pruebas, integraciones o soporte tras publicar. Por eso conviene construir el precio desde el alcance, no desde una cifra de mercado.
Inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, casos, legales o blog no pesan igual. Si también ordenas textos y mensajes, esa parte debe aparecer en el precio.
Maquetación, responsive, formularios, despliegue, rendimiento y QA tienen coste. No los escondas dentro de una partida genérica si condicionan el resultado.
Rondas de feedback, cambios menores, correcciones y soporte de lanzamiento deben tener límite. Si no, el proyecto cerrado se convierte en mantenimiento gratis.
Si el proyecto es una web de empresa con varias secciones, también te conviene revisar cuánto cobrar por una web corporativa freelance. Si hay desarrollo más técnico, mira la guía de presupuesto de desarrollo web freelance.
No presentes solo el total. Presenta que se compra: estructura, páginas, entregables, revisiones, formulario, versión móvil, pruebas, despliegue y soporte inicial. Cuando el cliente entiende las piezas, el precio deja de parecer una cifra arbitraria.
Si pide bajar precio, no recortes tu margen a pelo. Reduce páginas, rondas de revisión, copy, integraciones, urgencia o soporte posterior. Así la negociación cambia alcance, no solo tu rentabilidad.
Introduce tus horas estimadas, buffer, costes directos y margen. Si el resultado queda lejos de la cifra que pensabas dar, probablemente estabas olvidando trabajo invisible: reuniones, revisiones, contenido, QA, soporte o gestión.
La calculadora no decide por ti, pero te da una referencia para no negociar desde el miedo ni aceptar un proyecto profesional como si fuera una tarea rápida.
Recibe una plantilla, una estructura de propuesta y una lista de comprobación para revisar alcance, revisiones, extras y margen antes de enviar una web profesional.
No hay una cifra universal. Depende del alcance, número de páginas, contenidos, diseño, desarrollo, reuniones, revisiones, integraciones, soporte y margen. Lo importante es calcular un suelo interno antes de dar un precio cerrado.
Una web profesional suele incluir estructura, criterio de conversión, versión móvil, pruebas, formularios, legalidad básica, medición y un proceso de entrega más claro. No debería cobrarse como una simple instalación rápida.
Define alcance, número de páginas, revisiones, entregables, extras y soporte posterior. Si el cliente quiere bajar precio, reduce alcance antes de reducir margen.
Antes de enviar una propuesta, calcula tu mínimo, tu recomendado y tus extras. Así puedes defender el precio sin depender de una cifra redonda o de lo que el cliente diga que esperaba pagar.